De madrugada oisteeis aquel chillido metalico
del cerrojo de vuestra celda
chillido por un maestro, por un soldado, por un obrero
era la señal de la muerte, la señal de vuestra pena
En busca del sol alzasteis vuestra mirada,
pero una noche crrada solo encontrasteis,
chillidos por una maestra, por una soldado, por una obrera,
la ultima etapa de vuestra vida culminasteis
Ejercitos de pobres en carceles afinados,
esperando la hora de volver con su familia.
Chillidos por unos maestros, unos soldados, unos obreros
Tristes ilusiones que dia a dia provocan su perdida
En vuestra inteligencia cayo su yugo, cayeron sus flechas.
el yugo y las flechas de su ignorancia.
Chillidos por unas maestras, unas soldados, unas obreras.
Las flechas se clavaron matando la inocencia.
Chillido de un maestro
chillido de una maestra
que combatieron la ignorancia con goma y lapicero,
libros, textos, panfletos que motivaron su encarcelamiento,
a ellos no les comvenia que supeiran esto o lo otro.
Chillido de un soldado, chillido de una soldado,
el aire lleve a un el sonido de tu bala,
tus canciones de libertad se oyen aun en el viento
tu fusil combatio su oscuro futuro
Chillido de una obrera, chillido de un obrero,
su martillo intento romper el yunque de su represion,
la mano derecha callo sobre tu cuerpo,
llevandote cara a tu asesino sin compasión
Gritos, llantos , plegarias de compasion
se oyeron en la madrugada,
un ultimo chillido oisteis, el de su bala en el viento,
viento de muerte, de dolor, viento de pena
La muerte los visito al amanecer,
chillidos de pena, de rabia,
el viento de su garganta los hacia nacer
cayeron al suelo derribados por el odio en forma de bala
Blanca luna llena de lagrimas,
que en este tiempo te llevaste tantas ideas,
rojo sol de sangre,
sangre de altura y libertad,
sangre que abrasaste
escrito el 08-06-2007
lunes, 27 de abril de 2009
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